viernes, 9 de mayo de 2014

Todo esto lleva a María y Sergio a preguntarse: 
"¿Y SI FALLAMOS?"


¡ERROR!                                    

“Nunca se acaba de comprender. Todo saber auténtico y vivo comporta su halo de bruma y sus zonas oscuras, por lo que deberíamos dedicar aquí un verdadero elogio a la imperfección. Sólo los conocimientos académicos que no sirven y los ejercicios basados en la aplicación repetitiva parecen escapar de esta regla, pero tienen poco que ver con el aprendizaje.”

Siguiendo este lema, vamos a presentar dos diferentes miradas del error… Escoge cual es el que te agradaría que se utilice con tus hijos y con vos mismo.

Conductistas
Constructivistas
Está basado en la transferencia al niño, al educando, del condicionamiento animal. No sólo un condicionamiento “que responda”, al modo de los reflejos condicionados. Es también  un condicionamiento “operativo” como el que desarrollaron James Watson y Burrhus Skinner. La idea es que siempre es posible hacer aprender algo por complejo que sea; desmenuzando los contenidos, reforzando positivamente cada adquisición parcial con recompensas.
Los errores no se consideran faltas condenables ni fallos de programa lamentables: son síntomas interesantes de los obstáculos con los que se enfrenta el pensamiento de los alumnos. “Vuestros errores me interesan”.
Vemos ahora como el error adquiere un nuevo estatus: el de indicador y analizador de los procesos intelectuales puestos en juego, que no se tienen en cuenta cuando
corregimos con el rotulador rojo. En lugar de una fijación  en el distanciamiento de la norma, se trata de profundizar en la lógica del error y de sacarle partido para mejorar los aprendizajes.
       (Jean Pierre Astolfi. Por Brenda Mastrángelo)

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