María muy preocupada acerca de la posibilidad de que etiqueten a sus hijos y tengan experiencias frustantes de fracaso escolar, decidió enviar su preocupación por escrito a los directivos de la escuela Joyce-Weill...
Y con prontitud la escuela Joyce-Weill hacía llegar su respuesta a la familia Paideia:
"Para evitar el fracaso escolar y si bien la escuela cuenta con un currículum formal (organización general de los temas que se van a desarrollar), y los maestros cuentan con el currículum real (posibilidades reales y didácticas, tanto como su propio conocimiento para llevarlos a la clase), consideramos toda la variedad y diferencias entre sus alumnos, tanto psicológicas, como familiares, sociales, y de salud.
Para esto la escuela se pregunta en qué consiste ¨hacer un buen trabajo¨, porque realizar una tarea que ha sido impuesta y en la que el alumno no tiene interés llevándola adelante de forma fragmentaria, con una metodología de repetición y una supervisión constante, sin duda si la forma de hacer un trabajo es ésta, llevará al fracaso a muchos alumnos.
Nuestra escuela es partidaria de que el niño desarrolle espíritu crítico y creativo y que su tarea escolar no termine siendo un conjunto de rutinas completamente desligadas de la finalidad educativa, para que a partir de ello aprenda a insertarse en la sociedad".
(Perrenoud, Fracaso escolar. Por María del Carmen Carreira)
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